sábado, 1 de diciembre de 2018

TEMA 2: El Marco Común Europeo de Referencia para las lenguas

Hola de nuevo,

Hoy me gustaría hablaros sobre el Marco Común Europeo de Referencias (MCER) para las lenguas, materia que tratamos en el tema 2 de este curso. Sobre esto me gustaría comenzar diciendo que el MCER es un estándar europeo que sirve para medir el nivel de comprensión y expresión, tanto oral como escrita, en una determinada lengua. Este marco proporciona una base común para la elaboración de programas de lenguas en toda Europa y, por lo tanto, la elaboración de orientaciones curriculares, exámenes o manuales. Por lo tanto, el MCER describe de forma integradora que es lo que el alumnado de lenguas tiene que aprender para poder utilizar dicha lengua con fines comunicativos, y de adquisición de conocimientos y destrezas. De este modo, el marco supondrá un reconocimiento mutuo de las titulaciones obtenidas en diferentes contextos y contribuirá a la movilidad del alumnado en toda Europa.



El MCER fue creado debido a que cumple un objetivo principal definido por el Comité de Ministros del Consejo de Europa, que es conseguir una mayor unidad entre sus miembros adoptando una acción común en el ámbito cultural. Los países que formen parte de este marco deberán fomentar tanto la colaboración nacional e internacional de instituciones gubernamentales y no gubernamentales que se dediquen al desarrollo de métodos de enseñanza, como la toma de medidas para completar el establecimiento de un sistema eficaz de intercambio de información que abarque aspectos del aprendizaje, enseñanza e investigación y el uso de las tecnologías de la información.

Para ello, se debe asegurar que todos los sectores de la población dispongan de medios eficaces para la adquisición de conocimientos de otras lenguas, así como las destrezas necesarias para el uso de dichos idiomas y así satisfacer las necesidades comunicativas. Además, de debe fomentar y facilitar la investigación y el desarrollo de programas que nos permitan introducir en cada nivel educativo nuevos métodos y materiales que se adecuen más a la adquisición de competencias comunicativas. Por lo tanto, con la creación de este marco de referencia se facilitará la cooperación entre las instituciones educativas de diferentes países, el reconocimiento de certificados entre dichos países y la ayuda a todas aquellas personas involucradas en la enseñanza y/o aprendizaje de lenguas.

Dentro de los beneficios del MCER podemos resaltar la planificación de programas de aprendizaje se deberá tener en cuenta no solo el conocimiento tanto previo como futuro, sino también el facilitar el acceso a los niveles educativos posteriores, aquellos objetivos que se tendrán que conseguir y el contenido de cada una de las etapas. También la planificación de certificados de lenguas en lo relativo a la descripción de los contenidos de cada examen y el establecimiento de los contenidos de evaluación. Por último, también es importante mencionar la planificación del aprendizaje independiente para que estas personas puedan tener conciencia de su estado de conocimiento, establezca objetivos viables y útiles, seleccione materiales apropiados y pueda autoevaluarse de manera correcta.

El MCER debe cumplir tres criterios claves: ser integrador, transparente y coherente. Integrador ya que debe especificar unos conocimientos, destrezas y usos de la lengua amplios y debe poder ser tomado como referencia por todos los usuarios para describir sus objetivos. Transparente porque cualquier usuario debe poder entenderlo, por lo que la información contenida en el mismo debe ser transmitida de forma explícita y clara. Y por último, coherente porque no deben existir contradicciones internas en su redacción y, como debe aplicarse la coherencia de los sistemas educativos, implica la existencia de una relación armónica entre los diferentes componentes. Por otro lado, el MCER también deberá ser dinámico, fácil de usar, no dogmático, flexible, abierto y de finalidad múltiple.

Por motivos prácticos, se crean unos niveles comunes de referencia definidos, que segmentan el proceso de aprendizaje para responder a las necesidades del diseño curricular o los exámenes. Por lo tanto se crean la dimensión horizontal (parámetros de actividad y competencia comunicativa) y la vertical (describir el dominio que el alumnado tiene de la lengua). Esta dimensión vertical establecerá que todo el alumnado se mueva en dirección ascendente, aunque no sea necesario que todos pasen por todos los niveles necesariamente. Por lo tanto, un marco general de seis niveles amplios cubre adecuadamente el espacio de aprendizaje pertinente para estudiantes de lenguas europeas. A continuación podéis ver un cuadro con los niveles y otra imagen donde se pueden ver las equivalencias de títulos en los idiomas más estudiados en España.



 Equivalencias de títulos

Toda la información que se emplea para crear las descripciones de los diferentes niveles del MCER se refieren a tres categorías descriptivas: actividades comunicativas, las cuales presentan una descripción de lo que “puede hacer” quien emplea la lengua en lo relativo a comprensión, interacción y expresión; estrategias, que presentan una descripción de lo que “puede hacer” quien emplea la lengua en relación a algunas de las estrategias que se emplean en las actividades comunicativas; y competencias, las cuales presentan una descripción de diferentes aspectos de la competencia lingüística, pragmática y sociolingüística. Todos estos descriptores son muy globales, pues deben ofrecer una visión de conjunto válida para todas las lenguas.

Por lo tanto, ¿qué enfoque adopta el MCER? Pues el marco deberá desarrollar una serie de competencias, las cuales son el resultado de una suma de conocimientos, destrezas y características individuales que permiten a una persona realizar acciones. Estas competencias podrán ser tanto generales, las cuales no se relacionan directamente con la lengua pero podemos recurrir a ellas para otras acciones, o comunicativas, que posibilitan actuar utilizando medios lingüísticos. Por otro lado, se deberán tener en cuenta el contexto dentro del que se producen los actos de comunicación (ámbitos y situaciones) y los temas de comunicación. Las tareas se vuelven otra parte importante del MCER, al igual que las actividades de lengua (comprensión, expresión, interacción y mediación) y las estrategias, que son el medio que utiliza el aprendiz de la lengua para poner en funcionamiento sus destrezas.

En conclusión, desde mi punto de vista, y teniendo en cuenta las críticas que surgieron a raíz de la implantación del MCER, debo decir que considero que está bien enfocado para la mejora de la enseñanza y estudio de lenguas, así como de su evaluación. Es un reto ambicioso y complejo, pero las instituciones y los organismos parecen concienciados. Solo con el paso de los años podremos observar los resultados.

Espero que os vaya gustado, 

Un saludo

2 comentarios:

  1. ¡Hola, Paula! Me han parecido muy interesantes todas tus aportaciones acerca del Marco Común Europeo de Referencia para las lenguas. No obstante, a todo esto me gustaría añadir que, aunque creo que está bien enfocado en lo relativo a la disposición de los niveles y las competencias en cada uno, en ocasiones puede ser algo ambiguo por carecer de concreción. De todas formas, decir que tus explicaciones me ayudaron a asentar aquellos conceptos que tenía un poco más dudosas. Gracias y un saludo.

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  2. ¡Hola Laura! Muchas gracias por tu comentario. Tus palabras me alagan. Tomaré notas para la próxima vez e intentaré concretar más para no dar lugar a confusiones. Gracias por tus palabras. Un saludo.

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