Hoy
me gustaría hablaros sobre el Marco Común Europeo de Referencias (MCER) para
las lenguas, materia que tratamos en el tema 2 de este curso. Sobre esto me
gustaría comenzar diciendo que el MCER es un estándar europeo que sirve para
medir el nivel de comprensión y expresión, tanto oral como escrita, en una
determinada lengua. Este marco proporciona una base común para la elaboración de
programas de lenguas en toda Europa y, por lo tanto, la elaboración de
orientaciones curriculares, exámenes o manuales. Por lo tanto, el MCER describe
de forma integradora que es lo que el alumnado de lenguas tiene que aprender para
poder utilizar dicha lengua con fines comunicativos, y de adquisición de
conocimientos y destrezas. De este modo, el marco supondrá un reconocimiento
mutuo de las titulaciones obtenidas en diferentes contextos y contribuirá a la
movilidad del alumnado en toda Europa.
El
MCER fue creado debido a que cumple un objetivo principal definido por el
Comité de Ministros del Consejo de Europa, que es conseguir una mayor unidad
entre sus miembros adoptando una acción común en el ámbito cultural. Los países
que formen parte de este marco deberán fomentar tanto la colaboración nacional
e internacional de instituciones gubernamentales y no gubernamentales que se
dediquen al desarrollo de métodos de enseñanza, como la toma de medidas para
completar el establecimiento de un sistema eficaz de intercambio de información
que abarque aspectos del aprendizaje, enseñanza e investigación y el uso de las
tecnologías de la información.
Para
ello, se debe asegurar que todos los sectores de la población dispongan de
medios eficaces para la adquisición de conocimientos de otras lenguas, así como
las destrezas necesarias para el uso de dichos idiomas y así satisfacer las
necesidades comunicativas. Además, de debe fomentar y facilitar la
investigación y el desarrollo de programas que nos permitan introducir en cada
nivel educativo nuevos métodos y materiales que se adecuen más a la adquisición
de competencias comunicativas. Por lo tanto, con la creación de este marco de
referencia se facilitará la cooperación entre las instituciones educativas de diferentes
países, el reconocimiento de certificados entre dichos países y la ayuda a
todas aquellas personas involucradas en la enseñanza y/o aprendizaje de
lenguas.
Dentro
de los beneficios del MCER podemos resaltar la planificación de programas de
aprendizaje se deberá tener en cuenta no solo el conocimiento tanto previo como
futuro, sino también el facilitar el acceso a los niveles educativos
posteriores, aquellos objetivos que se tendrán que conseguir y el contenido de
cada una de las etapas. También la planificación de certificados de lenguas en
lo relativo a la descripción de los contenidos de cada examen y el
establecimiento de los contenidos de evaluación. Por último, también es
importante mencionar la planificación del aprendizaje independiente para que
estas personas puedan tener conciencia de su estado de conocimiento, establezca
objetivos viables y útiles, seleccione materiales apropiados y pueda
autoevaluarse de manera correcta.
El
MCER debe cumplir tres criterios claves: ser integrador, transparente y
coherente. Integrador ya que debe especificar unos conocimientos, destrezas y
usos de la lengua amplios y debe poder ser tomado como referencia por todos los
usuarios para describir sus objetivos. Transparente porque cualquier usuario
debe poder entenderlo, por lo que la información contenida en el mismo debe ser
transmitida de forma explícita y clara. Y por último, coherente porque no deben
existir contradicciones internas en su redacción y, como debe aplicarse la
coherencia de los sistemas educativos, implica la existencia de una relación armónica
entre los diferentes componentes. Por otro lado, el MCER también deberá ser
dinámico, fácil de usar, no dogmático, flexible, abierto y de finalidad
múltiple.
Por
motivos prácticos, se crean unos niveles comunes de referencia definidos, que
segmentan el proceso de aprendizaje para responder a las necesidades del diseño
curricular o los exámenes. Por lo tanto se crean la dimensión horizontal (parámetros
de actividad y competencia comunicativa) y la vertical (describir el dominio
que el alumnado tiene de la lengua). Esta dimensión vertical establecerá que
todo el alumnado se mueva en dirección ascendente, aunque no sea necesario que
todos pasen por todos los niveles necesariamente. Por lo tanto, un marco
general de seis niveles amplios cubre adecuadamente el espacio de aprendizaje
pertinente para estudiantes de lenguas europeas. A continuación podéis ver un
cuadro con los niveles y otra imagen donde se pueden ver las equivalencias de
títulos en los idiomas más estudiados en España.
Toda
la información que se emplea para crear las descripciones de los diferentes
niveles del MCER se refieren a tres categorías descriptivas: actividades
comunicativas, las cuales presentan una descripción de lo que “puede hacer” quien
emplea la lengua en lo relativo a comprensión, interacción y expresión; estrategias,
que presentan una descripción de lo que “puede hacer” quien emplea la lengua en
relación a algunas de las estrategias que se emplean en las actividades comunicativas; y competencias, las cuales presentan una descripción de
diferentes aspectos de la competencia lingüística, pragmática y sociolingüística.
Todos estos descriptores son muy globales, pues deben ofrecer una visión de
conjunto válida para todas las lenguas.
Por
lo tanto, ¿qué enfoque adopta el MCER? Pues el marco deberá desarrollar una
serie de competencias, las cuales son el resultado de una suma de conocimientos,
destrezas y características individuales que permiten a una persona realizar
acciones. Estas competencias podrán ser tanto generales, las cuales no se
relacionan directamente con la lengua pero podemos recurrir a ellas para otras
acciones, o comunicativas, que posibilitan actuar utilizando medios lingüísticos.
Por otro lado, se deberán tener en cuenta el contexto dentro del que se
producen los actos de comunicación (ámbitos y situaciones) y los temas de comunicación.
Las tareas se vuelven otra parte importante del MCER, al igual que las
actividades de lengua (comprensión, expresión, interacción y mediación) y las
estrategias, que son el medio que utiliza el aprendiz de la lengua para poner
en funcionamiento sus destrezas.
En
conclusión, desde mi punto de vista, y teniendo en cuenta las críticas que
surgieron a raíz de la implantación del MCER, debo decir que considero que está
bien enfocado para la mejora de la enseñanza y estudio de lenguas, así como de
su evaluación. Es un reto ambicioso y complejo, pero las instituciones y los
organismos parecen concienciados. Solo con el paso de los años podremos
observar los resultados.
Espero que os vaya gustado,
Un saludo



¡Hola, Paula! Me han parecido muy interesantes todas tus aportaciones acerca del Marco Común Europeo de Referencia para las lenguas. No obstante, a todo esto me gustaría añadir que, aunque creo que está bien enfocado en lo relativo a la disposición de los niveles y las competencias en cada uno, en ocasiones puede ser algo ambiguo por carecer de concreción. De todas formas, decir que tus explicaciones me ayudaron a asentar aquellos conceptos que tenía un poco más dudosas. Gracias y un saludo.
ResponderEliminar¡Hola Laura! Muchas gracias por tu comentario. Tus palabras me alagan. Tomaré notas para la próxima vez e intentaré concretar más para no dar lugar a confusiones. Gracias por tus palabras. Un saludo.
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